No sabía que hacer, quedarme allí tumbada en la cama como si no hubiera pasado nada o levantarme, limpiarme la cara e ir a buscarle.
Opté por la segunda opción, bajé por el ascensor y llegué al vestíbulo, no le vi, pero si que vi a Kian:
-Kian-le dije-¿has visto a Sam? Tengo que hablar con él-
-No, no le veo desde el otro día.
-Vale, y sabes el numero de su habitación.
-Si creo que me dijo el 310. De todas maneras pregunta en recepción a lo mejor lo saben.
-Muchas gracias,¿a ti te lo ha dicho? ¿Lo de que se va durante un mes a Nueva York?
-Si, me quedé hecho polvo cuando me lo dijo.
-Tranquilo no eres el único.
Me despedí de Kian y fui a la habitación 310, llamé a la puerta y me abrió un hombre alto, con gafas de sol, no podía ver muy bien su rostro, incluso me dio miedo pero me armé de valor y le pregunté si estaba Sam. Con su una voz muy grave me respondió que si, pegó un enorme grito y Sam vino:
-¿Que haces aquí Nicky?
-He venido a decirte que lo siento mucho por mi actitud de antes, me despertaste con una sorpresa inimaginable y yo me marché sin decir palabra. Lo siento.
-No importa, entiendo que estés triste porque me tenga que ir durante un mes, pero cuando venga tendrás los 9 meses más alucinantes que hayas tenido.
-Jajaja. Bueno ya que te vas mañana, ¿quieres hacer algo hoy?
-No se si quieres damos una vuelta por el parque, o no se como no hace muy buen tiempo nos podemos quedar aquí viendo una película, si te parece bien claro.
-Si claro yo encantada.
-Bueno ¿pues a que hora nos vemos esta tarde? ¿Vienes aquí?
-Pues no se a las 5 o así vengo aquí.
-Vale, entonces nos vemos luego princesa.
Y se despidió de mi con un beso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario